sábado, 22 de enero de 2011

¿Dónde están?

¿Dónde está el ladrón de guante blanco que desbalijaba el museo de las depresiones?. ¿Y el caco especialista en robar con destreza la tristeza?. ¿Y el carterista, que sin ni siquiera darte cuenta, te robaba la pena?. Ese propenso cleptómano que por las noches el insomnio se lleva o el usurero que acumula tus noches en vela.

¿En que camino está escondido el bandido, que por las tardes, soledad, a punta de trabuco, se queda con ella?. ¿Y qué fue del atracador que en las esquinas  más oscuras asaltaba tu amargura, para nunca más saber de ella? Ya no se ve al típico chorizo que a punta de navaja y para matar sus vicios se hacía con tu dolor.

Que se sabe ya de aquel estafador, que con sus malas artes, engaños y pocos prejuicios se quedaba con tu aflicción. O el siempre temido timador que quería esa parte de ti llamada melancolía. O el maleante de turno que en plena calle y sin tapujos, te despojaba de la tribulación.

Yel descuidero amante de la pesadumbre, el cuatrero que perseguía la nostalgia, el saqueador que llenaba en sacos rotos la desdicha, el ratero de quebrantos, el mangante del desconsuelo y el carero del pesar.

Ese es mi dilema, el saber donde están.