miércoles, 27 de agosto de 2008

Tormentas en Hawai

Mi aliciente de toda esta semana viene siendo una barbacoa hawaiana que pretendo. El primer inconveniente cuando uno se enfrenta a este tipo de eventos, es la participación de los propios invitados a la misma. Si partimos mal, la cosa se tambalea hasta su final. Soy persona de subidón fácil, me ilusiono con muy poco muy rapidamente. Y claro, esto no puede ser bueno, de hecho, no lo es. Al igual que la ilusión me llega de sopetón, se desbanca tan rápido como llegó. Una vez logrado que este punto parezca, repito, parezca subsanado por parte de casi todos, viene, en segundo lugar, "la cesta de la compra". ¿Qué comprar? y sobre todo ¿Cuanto nos va a costar?. El mundo de las marcas tiene cogido por los bemoles a más de medio mundo. El otro medio disfruta de casi lo mismo a un precio mucho más bajo con una calidad que ronda la original. Por poner un ejemplo, ¿qué marca de pintura comprariais si vais a unos grandes almacenes temáticos de estos que pululan por todas partes y en todos los rincones totalmente accesibles desde cualquier dirección: TITANLUX o VALENTINE? No me respondais, no hace falta. La publicidad también llega a mi cuarto. La cuestión es que tras pasarme casi hora y media preparando un "presupuesto" con todo lo necesario, hablo de comida, bebida y varios, el total asciende a 130 euros con marcas conocidas. En cambio con marcas no tanto conocidas el precio baja a 93 euros. Pasamos de tener, redondeando por largo, que poner 12€ a unos 8€. Esto implica, que no todo el mundo este dispuesto a gastarse tal cantidad. Y en cierto modo, es comprensible.

Luego viene el tema musical. Aquí de nuevo mi ilusión por organizar algo diferente por una vez, tropieza de nuevo. Me encanta la música, no todos los estilos (matizo David, el gotiko funky con toques de soul no me llega :D), pero si que albergo un gran abanico del que disfruto ya sea escuchando a Juan Luis Guerra que a Slipknot. Escudriño webs que ofrecen información sobre música y grupos hawaianos, descargo docenas de títulos de canciones las cuales cribo tras escucharlas una y otra vez, busco bandas sonoras de películas en las que Hawai se vea involucrada de alguna manera, comparo ritmos alternativos que también sirvan de ambiente y no desentones demasiado, conozco a Israel Kamakawiwo'ole y su bellísima versión de "What a wonderful world" (la cual, aprovechando, la recomiendo encarecidamente por su melódico sentimiento y equilibrio musical), lloro escuchándola y me la imagino puesta en la barbacoa y no quiero ni pensar en los comentarios que escucharía tras mi frágil búrbuja llamada ilusión. Pero bueno, estoy dispuesto a dejarlo en un segundo plano y seguir disfrutando. Es algo que también me pasa con frecuencia, me enojo y me desenojo en un parpadeo con lo que el mal rato pasa fugaz.

Pues bien, cuando todo lo anterior parece estar medio solucionado: la gente se involucra, la compra sale más o menos correcta a vista de todos y la música podría valer, aparece el hombre del tiempo y te dice: "Con que intentando celebrar una barbacoa hawaiana el sábado tarde-noche ¿no? ¡Pues de eso nada que va a llover! y te jode la marrana. Valiente aliciente más aperreao...

PD: Gracias David por el diseño de la invitación me encantó ;)

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