lunes, 18 de febrero de 2008
Brisa fría, fresca y tempranera
Vino con forma de brisa fría, fresca y tempranera. Cerré mis ojos, enjaulé mis penas. Sentí su abrazo inesperado y necesario. Me olvidé de todo. Me acordé de nada. Por cuatro escasos segundos me embriagó, generosa, me hubieran bastado sólo dos. De aquel al que no puedes tocar, que molesta si repeinado vas, la música que hace a los árboles bailar, destructor de paragüas, juego de las veletas, sin vergüenza con las faldas, ondear de las banderas, el bombear de los molinos, secas la ropa en la azotea tú, creador de torvellinos, me diste mi aliciente y por eso a ti te escribo, pues me olvidé de la gente y me hiciste sentir vivo.
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